Decisiones graves

El día de ayer llegué a la ciudad de París, debido a un congreso internacional de bienes y raíces, donde muchas empresas de esta naturaleza presentan sus servicios e innovaciones, además de formar conexiones y alianzas importantes, ya que el día de hoy las fronteras en los negocios ya no deben de existir, debido a las plataformas tecnológicas con las cuales se cuenta hoy en día.

Nosotros estábamos presentando un nuevo sistema de oficinas en renta Polanco, donde es posible tener oficinas físicas o virtuales, así como salas de conferencias que podrían servir por tiempos tan reducido como horas y tan extenso como meses.

Después de los días de la las conferencia, mi equipo y yo nos quedamos cinco días más en la Ciudad Luz, ya que no pasa muy seguido que se puede estar en una ciudad como París, por lo que teníamos que aprovechar.

París es una ciudad muy especial para mí, ya que en tiempos pasados viví y estudié en esta ciudad, un lugar que quedó tatuado en mi ser y que nunca olvidaré hasta el ultimo de mis días.

Sin embargo, las cosas han cambiado mucho desde aquellos días en los que yo vivía en aquella ciudad, ya que la identidad de este país y el corazón de Francia se han opacado por pésimas decisiones gubernamentales, que han barrido la historia de muchos siglos en muy pocos años.

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Esto es debido las tremendas olas de migración musulmana que se ha permitido en Francia, donde cada uno de estos emigrantes ha formado enormes familias, haciendo de la población musulmana un verdadero océano de personas, cuya ideología es muy distinta, formando un gran problema cuya solución se prácticamente imposible a este punto del partido.

La migración musulmana a Francia comenzó de manera importante tras el término de la Segunda Guerra Mundial, cuando los grandes poderes europeos se despojaron de sus colonias en el norte de África y en medio oriente, colonias que ya se habían acostumbrado a el dominio galo y dependían enteramente en cuestiones administrativas y militares de Francia, por lo que en cierto modo, aunque muchos piensen lo contrario, al tener independencia perdieron a una madre, de una manera muy similar que las naciones europeas sufrieron con la caída del imperio romano en el año 470.

Al principio, las olas de migración podían ser controladas, aunque les era prácticamente imposible el integrarse a la sociedad europea; sin embargo, el problema comenzó cuando se consolidó la Unión Europea y la conservación de la cultura francesa y de su identidad fueron enterrados de manera violenta por los valores liberales, promoviendo en gran medida el cese a la reproducción entre galos, algo que se siguió al pie de la letra.

Al principio, las parejas francesas tenían como máximo dos hijos por pareja, algo que redujo a uno y después a ninguno, mientras los emigrantes musulmanes  tenían de 7 a 10 hijos por pareja, algo que siguen haciendo.

El día de hoy, la cultura de Europa sólo es visible en sus monumentos y en los libros.