El mejor amigo del descanso… un buen colchón

Gracias a los avances científicos y ante la gran gama de materiales que ya se tienen a la mano, es posible dar vida a diversas formas de colchones.

Habrá aquellos que estén hechos con lo último en cuanto a tecnología se refiere hasta llegar aquellos que se encuentran elaborados con materiales de poca calidad.

Esto hay que tenerlo muy presente por que a la larga quien padecerá de esto será nuestro cuerpo y seremos nosotros quienes suframos las consecuencias ante un mal descanso.

Así que lo mejor es conocer un poco sobre los materiales que existen para la elaboración de colchones y hoy toca hablar de las micro hojas y el gel de columna de pandeo.

Micro hojas

Estos son “mini” muelles interiores diseñados para su uso en las capas de confort de un colchón y puede ser tanto de alivio de presión como de apoyo.

Son una buena opción y sin duda mejor que los grados más bajos de polyfoam comúnmente utilizado en las capas de confort de un colchón.

Requieren una capa más delgada de espuma o de fibra sobre ellos, así que la sensación de las bobinas se aíslan del durmiente y se debe utilizar con capas más firmes como parte de la ayuda.

Pueden ser una opción atractiva y cómoda en un colchón de gama media.

Gel de columna de pandeo

Este material recientemente se ha vuelto más popular y hay muchos que creen que proporciona el más alto nivel de alivio de la presión de cualquier material en el mercado ya que contiene espuma de memoria y látex.

Es muy caro y tiene una sensación de “crujido” inusual y como espuma de memoria requiere una capa de soporte firme y de alta calidad por debajo del mismo, ya que no soporta áreas más pesadas del cuerpo y no se puede usar en las capas de soporte de un colchón.

Generalmente este tipo de material es utilizado en una capa de confort, sin embargo, también hace un buen trabajo en las capas de apoyo especialmente en las áreas empotradas del cuerpo, como la región lumbar.

Esto puede representar una opción costosa pero atractiva para algunos con problemas más severos que padecen de la lumbar mientras duermen.

Hay otros materiales que también pueden son adecuados para ser usados en una capa de confort y se pueden encontrar muchas combinaciones de estos.

Sin embargo, la mayoría de estos son menos comunes y tienden a ser más caros, aunque algunos de ellos también pueden ser materiales de muy alta calidad.

Siéntete libre de preguntar acerca de estos cuando te encuentres ante la venta de colchones.

En las tiendas especializadas suelen existir los llamados showrooms, que fungen como eso, como una sala de exposición en donde se muestran los colchones.

De esta forma podrás sentir en carne propia el confort de un colchón antes de decidir comprarlo. Esto es lo mejor ya que así no te llevarás sorpresa alguna.

Durante tu visita en estas tiendas especializadas realiza todas las preguntas ante las dudas que tengas. Recuerda que el comprar un colchón nuevo no es cualquier cosa, de hecho es cuestión 100% de salud.

Tu descanso lo vale y tu cuerpo te lo agradecerá.

Si tomamos en cuenta que cerca de la cuarta parte de nuestra vida la pasamos durmiendo, ¿por qué entonces no buscamos conseguir el mejor amigo para el descanso que es un buen colchón?

Consejos para vivir fuera de la Ciudad de México

La semana pasada, mi pareja y yo fuimos a un evento de venta de departamentos en la Condesa, no porque consideremos o podamos permitirnos el hacer una inversión inmobiliaria en dicha zona, sino porque unos familiares, actualmente radicados en Morelia, tienen la intención de mudarse a esta ciudad y nos han solicitado el revisar varias ofertas en su nombre.

Curiosamente, les hubiera ido muy bien estar en el evento al que asistimos, pues para romper el hielo y las posibles tensiones, el agente inició la charla con una especie de monólogo, en el que daba consejos a las personas que decidían mudarse al ex D.F. para que lograran sobrevivir.

La verdad es que entre broma y broma se filtraban varias verdades, como la necesidad de prepararse para pasar hasta dos horas en el transporte o el llevar siempre un libro, una revista o un sudoku, por aquello de que los trenes del metro se detengan indefinidamente.

Mientras escribía un correo electrónico a mis parientes, para contarles cómo estuvo el evento y enviarles fotos de los departamentos, comencé a pensar en el nivel de caos al que debemos acostumbrarnos los capitalinos. Estuve a punto de recomendar a la familia que lo pensaran dos veces antes de tomar la decisión concluyente de mudarse.

Sin embargo, también me puse a pensar en por qué mi pareja y yo no hemos salido de aquí, a pesar de que invertimos buena parte de nuestro tiempo y energías en quejarnos de la ciudad. Creo que además del trabajo, los amigos, las diversiones y otras cuestiones que nos atan a nuestra Chilangolandia, está el hecho de que adaptarse a un mundo de tranquilidad y orden puede ser realmente difícil para quienes nos hemos habituado a operar en las condiciones opuestas.

Recuerdo un viaje que mis padres y yo hicimos a Huatulco y en el que casi sufrimos un shock nervioso, cuando en un cruce sin semáforo, el auto que venía a una velocidad moderada y a una distancia relativamente corta de la esquina donde nos encontrábamos… se detuvo y nos dio el paso. Creo que hasta llegamos a preguntarnos si se detenía, tan solo para acelerar segundos después, cuando estuviéramos justo frente a su carrocería. Después de dos días en el paradisiaco destino, empezamos a aceptar la amabilidad y el civismo de los pobladores, pero creo que no llegamos a perder nuestra clásica paranoia defeña.

Al parecer, también sería necesaria una serie de consejos para mudarse de la capital hacia otros lugares más tranquilos. Estas son algunas de las consideraciones que se nos ocurrieron y que resulta importante tomar en cuenta al salir de este epicentro del caos:

“Lejos” no significa lo mismo fuera de la ciudad

Esto lo aprendí en un viaje a Cancún que hice con una amiga. Ella debía tomar un ferry hacia Cozumel y preguntamos al portero del hotel si podríamos llegar caminando al embarcadero. “¡No, señoritas! –exclamó el señor sorprendido– Está muy lejos; harían como 15 minutos caminando”. Nos limitamos a dar las gracias con una sonrisa y emprendimos la caminata.

En los lugares tranquilos, la tranquilidad se toma en serio

¿El mesero se tardó 10 minutos en tomar tu orden y más de 10 en traerla, aunque tu mesa era la única ocupada? Sí, puede suceder y no hay razón para ponerse histérico. Por increíble que parezca, no en todos los lugares se vive a nuestro frenético ritmo, así que lo mejor es armase de paciencia y, ¿por qué no?, contagiarse de tranquilidad.

Las normas viales que siempre soñaste, pueden ser realidad

Que los autos pasen uno y uno en los cruces o que cedan el paso a los peatones es posible (ya les conté lo que vivimos en Huatulco). Así que no te pellizques para despertar del sueño y mejor disfruta aunque sea de unos días de civilidad.