Acciones y sin pretextos

El día de hoy, después de comprar unos boletos de avión en Volaris para ir a la boda de un amigo mío, me reuní por primera vez con unos amigos, con quienes he comenzado un proyecto de emergencia para ayudar a nuestro país y a nuestra gente en los tiempos supremamente difíciles que se vienen, debido a la elección de Donald Trump y sus posturas políticas radicales.

trump

La implementación de este proyecto nace de la firme creencia de que todo ciudadano de cualquier país tiene la responsabilidad de hacer lo que esté en su poder para ayudar a la tierra en la que nació y más aún a su gente, cuando ésta se encuentra afligida y en necesidad.

Aunque el gobierno de nuestro país sea una verdadera desgracia y sea este el culpable de estas desgracias, los ciudadanos debemos ayudar a nuestros conciudadanos cuando estos se encuentran en un peligro grave y su bienestar se ve más que en juego.

Donald Trump ha expresado su voluntad firme ante el pueblo americano de hacer una deportación inicial de al menos tres millones de migrantes, quienes tengan cualquier tipo de antecedente criminal, como parte de su política “America First”.

Insisto, aunque a nosotros los mexicanos nos parezca un acto infame el del presidente electo de Estados Unidos, se encuentra en todo su derecho, ya que su deber es su país.

En México es tiempo de que nos dejemos de quejar de las injusticias norteamericanas, especialmente cuando en este país suceden cosas mucho peores a diario, cosas que todos los medios de comunicación nacionales, así como el gobierno, oculta una gran parte de sus falacias.

Por esta razón, algunos amigos y yo decidimos implementar un programa de subministro de despensa en  miles de puntos del país, donde los migrantes que hayan sido expulsados puedan encontrar constante flujo de despensa durante todo el tiempo que necesiten, para poder ajustarse a su país de origen sin tener que preocuparse por morir de hambre, una preocupación que borra la palabra y el significado de la felicidad.

Cuando una persona, como es el caso de los que sufren de hambre, es completamente infeliz, tiene una metamorfosis regresiva al nivel de una semi bestia, donde la única preocupación es el cómo alimentarse, sin importar los medios que se tengan que utilizar para satisfacer el hambre.

Cuando este deseo es duradero, se convierte en un hábito, un hábito que mutará inevitablemente a un modo de vida, un modo de vida que de sí o sí se convierte en un estado criminal.

Si no hacemos algo al respecto sobre la crisis de los migrantes, muchas de nuestras ciudades pueden estallar en un estado de anarquía, donde la ley y el orden, si bien son débiles en este país, serían nulas e inexistentes.

Por eso hemos de ocuparnos de nuestros migrantes con acciones y sin pretextos.