Noviembre 8

La noche del 8 de noviembre fue una de las más tensas que México haya tenido en muchos años, probablemente en su historia moderna, debido a las elecciones llevadas a cabo en los Estados Unidos de Norteamérica, entre el candidato republicano Donald Trump y su contraparte republicana, Hillary Clinton.

Dichas elecciones las vi en radiotelevisivas norteamericanas, cuyo contenido es en inglés, ya que no quería, de ninguna manera, escuchar cosas que no fueran en tiempo real.

La noche la pasé, como todo el mundo consciente, formando hipótesis en mi mente sobre los posibles resultados de lo que pasaría tras la victoria de ambos candidatos, ya que en mis 32 años en este mundo, jamás había sentido las placas políticas y sociales del mundo moverse tan bruscamente como se han movido en los pasados meses.

A su vez, debo aceptar que desde el inicio de estas elecciones, jamás sentí una conexión con la candidata demócrata Hillary Clinton, ya que difiero en muchas cosas con ella en muchos respectos de la vida; no obstante, siempre entendí que su victoria sería crucial para nuestro país y su derrota sería también la derrota de México.

En cuanto al candidato republicano Donald Trump se refiere, siempre supe que su potencial era uno de enormes magnitudes y que su discurso había movido a las y los ciudadanos de los Estados Unidos en las partes más profunda de sus seres.

A su vez, debo aceptar que aunque sabía que más personas querrían a Donald,  verdaderamente creí que  el sistema se impondría sobre alguien que representa todo menos el sistema establecido por las logias en tiempos pasados.

Tras una contienda cardiaca, poco a poco, fue muy claro que Hillary Clinton estaba siendo derrotada de una manera abrumadora y que pronto la pesadilla de México se haría realidad, tras una victoria de Donald Trump, una pesadilla cuyos temores se sentían en el aire.

Ese temor nacional se cumplió y el día de hoy, Donald Trump es el nuevo presidente electo de los Estados Unidos de Norteamérica y pronto tendrá el poder de la Casa Blanca, donde podrá tomar muchas decisiones que afecten al mundo de manera positiva o negativa.

Tras ganar la presidencia, Donald Trump dio un discurso de victoria donde muy caballerosamente dio su lugar a su contrincante Hillary Clinton, agradeciéndole por sus muchos esfuerzos para con la nación norteamericana e impulsó su deseo por estrechar la mano de la paz a todas las naciones.

Habrá que ver cuál será la acción que tomará el gobierno de la Casa Blanca para con el mundo y especialmente para con México.

Si las cosas salen mal, es un hecho que saldrán muy mal y que México podría enfrentar la peor crisis de su historia, no solo en el sentido económico, sino en el sentido social también.

Si es que llega a haber una deportación masiva, entonces México podría convertirse en un país completamente anárquico.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *